Qué pasa si no uso el crédito FUNDAE este año

Lo único peor que entrenar a tus empleados y que se vayan, es no entrenarlos y que se queden.
Henry Ford
En 2024, España asignó 1.210 millones de euros en crédito FUNDAE. Solo se usaron 644,6 millones. El resto, 565,4 millones, se evaporó. No se acumuló, no se devolvió, no se transformó en nada útil. Se perdió.
Ese dato no es una estimación. Es la cifra oficial del Balance de Situación 2024 de https://www.fundae.es/, el organismo que gestiona la formación bonificada para empresas en España. Y lo que esos números esconden es una pregunta que miles de empresarios en Madrid se hacen cada diciembre: ¿qué pasa si no uso mi crédito FUNDAE este año?
La respuesta corta es que lo pierdes. La respuesta larga es que pierdes mucho más que dinero. Pierdes una inversión que ya has hecho, una ventaja que tus competidores sí aprovechan y una oportunidad de hacer crecer a tu equipo sin desembolsar grandes capitales. Si gestionas una empresa en Madrid, especialmente si eres una PYME, este artículo te explica exactamente qué está en juego y cómo evitar que tu crédito se esfume.
Cómo funciona el crédito FUNDAE y por qué caduca
El crédito FUNDAE no es una ayuda que te concede la administración. Es dinero que tú ya has aportado. Cada mes, tu empresa cotiza a la Seguridad Social un 0,70% de la base de cotización de tus trabajadores destinado a formación profesional. El 0,60% lo paga la empresa y el 0,10% el trabajador. Esa cuota se acumula durante el año y se convierte en crédito formativo al siguiente ejercicio.
El cálculo es sencillo: cuanto mayor es tu masa salarial, mayor es el crédito. Pero el porcentaje de bonificación depende del tamaño de tu plantilla. Según el Real Decreto 694/2017 y la normativa vigente, los tramos son estos:
Empresas de 1 a 5 trabajadores: crédito mínimo garantizado de 420 euros anuales.
Empresas de 6 a 9 trabajadores: 100% de la cuota cotizada.
Empresas de 10 a 49 trabajadores: 75% de la cuota cotizada.
Empresas de 50 a 249 trabajadores: 60% de la cuota cotizada.
Empresas de 250 o más trabajadores: 50% de la cuota cotizada.
El crédito asignado para cada año natural debe consumirse entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de ese mismo año. Consumir significa aplicar la bonificación en el TC1 mensual correspondiente a los meses en que se imparte la formación, no cuando se finaliza el curso. Es decir: si inicias un curso en diciembre que termina en febrero del año siguiente, solo puedes bonificar las horas impartidas en diciembre. Las de enero y febrero consumirán crédito del ejercicio siguiente.
Y aquí está la clave: si no usas el crédito, en la mayoría de los casos se pierde. No hay prórroga, no hay reclamación posterior, no hay devolución. Es dinero que has pagado y que no recuperas.
La excepción que salva a las PYMES, pero tiene trampa
Hay una excepción importante, pero solo para empresas pequeñas. Según el [Real Decreto 694/2017](https://www.boe.es/boe/dias/2017/07/05/pdfs/BOE-A-2017-7769.pdf), las empresas de menos de 50 trabajadores pueden acumular el crédito no utilizado de un año al siguiente, con un límite de dos ejercicios adicionales. Pero hay una condición que muchos empresarios desconocen: deben comunicar su intención de acumular antes del 30 de junio del año en curso.
Es decir: si en 2025 no usaste todo tu crédito y quieres acumularlo a 2026, debes manifestar esa voluntad antes del 30 de junio de 2026. Si se te pasa esa fecha, el crédito de 2025 se pierde definitivamente. Y el crédito de 2026, si no lo usas ni lo acumulas correctamente, también se pierde el 31 de diciembre de 2026.
Además, el crédito acumulado debe consumirse antes del 30 de junio del año en que se acumula. Es decir: el crédito de 2024 que arrastras a 2025 solo puedes usarlo hasta el 30 de junio de 2025. Si llega julio y sigue sin gastarse, desaparece. No hay segunda oportunidad.
El trámite se realiza a través del aplicativo de FUNDAE, en el perfil de la empresa, dentro del apartado «Descripción de empresas». Allí se marca la casilla «¿Manifiesta la empresa la voluntad de acumular su crédito de formación con el siguiente o siguientes ejercicios?». Suena sencillo, pero requiere que alguien se acuerde de hacerlo, que sepa dónde está y que lo haga con tiempo. Y en una PYME, ese «alguien» suele estar ocupado en otras urgencias.
Las empresas de 50 o más trabajadores no tienen esta opción. Para ellas, el crédito no consumido el 31 de diciembre se pierde sin remedio. Punto.
Cuánto dinero estás dejando en la mesa, y quién lo está haciendo
El Balance de Situación 2024 de FUNDAE revela que el 53,3% del crédito disponible se usó. Eso significa que el 46,7% se perdió. Pero la distribución no es uniforme. Las grandes empresas, las de más de 1.000 trabajadores, dejaron sin usar más de 113 millones de euros. Solo el 60,7% de su crédito fue aprovechado. Incluso las empresas más grandes, con departamentos de RRHH dedicados, fallan en la planificación.
Para las PYMES, la situación es peor en términos relativos. Según FUNDAE, las empresas de 1 a 5 trabajadores tuvieron una cobertura del 13% en 2024. Las de 6 a 9, del 30%. Las de 10 a 49, del 49%. Es decir: más de la mitad de las pequeñas empresas no usaron su crédito. Y entre las que sí lo usaron, muchas no lo agotaron.
En términos absolutos, una empresa de 20 trabajadores en Madrid puede tener entre 2.000 y 4.000 euros de crédito anual. Si no lo usa, ese dinero no vuelve. No es que la empresa «ahorra» en formación. Es que paga la cuota de formación profesional a la Seguridad Social igualmente, pero no recibe nada a cambio. Es como pagar un seguro y no reclamar cuando tienes un siniestro.
El coste real de no formar: más allá del dinero perdido
Dejar caducar el crédito FUNDAE no es solo desperdiciar dinero. Es renunciar a una ventaja competitiva que tus competidores sí están aprovechando. Si eres una PYME en Madrid que compite con empresas más grandes, la formación es una de las pocas palancas que puedes mover sin desembolsar grandes capitales.
Piénsalo desde la lógica de negocio. Una empresa que forma a su equipo en herramientas digitales, idiomas o habilidades blandas no solo mejora la productividad. Mejora la retención del talento, reduce la rotación, acelera la adaptación a cambios normativos o tecnológicos y proyecta una imagen profesional que facilita la captación de clientes. Según el informe Workplace Learning Report 2025 de LinkedIn Learning, el 88% de las organizaciones identifica la formación continua como su principal estrategia de retención del talento. No es una moda. Es un patrón consolidado.
Además, hay un efecto cascada que muchas empresas no calculan. Un empleado que recibe formación adaptada a su puesto no solo trabaja mejor: trabaja con más autonomía, comete menos errores, necesita menos supervisión y aporta ideas que antes no tenía espacio para desarrollar. Eso se traduce en horas ahorradas, proyectos entregados antes de tiempo y clientes más satisfechos. No es magia. Es formación bien diseñada.
En Madrid, donde la densidad empresarial es alta y la competencia por el talento es feroz, la formación no es una ventaja competitiva. Es una condición de entrada. Las empresas que no forman están en desventaja sistemática. Y las que sí forman, pero de forma genérica y desconectada de sus necesidades reales, están tirando dinero.
Los tres errores que hacen perder el crédito, y cómo evitarlos
Después de trabajar con decenas de empresas en Madrid, hemos identificado tres patrones que se repiten. No son errores de mala fe. Son errores de desconocimiento que cuestan dinero y oportunidades.
El primero es no conocer el crédito disponible. Muchos empresarios no saben cuánto tienen asignado hasta que es demasiado tarde. El crédito FUNDAE se calcula sobre la cuota de formación profesional del año anterior, pero no llega por correo con un extracto. Hay que consultarlo en la plataforma de FUNDAE o pedir que te lo calculen. Si no lo haces en enero, marzo como muy tarde, pierdes margen para planificar.
El segundo es dejar todo para noviembre. Es el síndrome más extendido. Noviembre llega, alguien recuerda que hay crédito sin usar, y la empresa busca cursos exprés que cumplan requisitos formales pero aporten poco valor real. El resultado: trabajadores que pasan horas frente a una pantalla cumpliendo un trámite, sin aprender nada aplicable. Eso no es formación. Es simulacro. Y además, los plazos de FUNDAE no permiten improvisar: la comunicación de inicio requiere antelación, y la de finalización tiene sus propios plazos.
El tercero es elegir formación genérica porque es más barata o más fácil de gestionar. Un curso de Excel estándar puede costar menos que uno adaptado a tu sector, pero si tu equipo no aprende a resolver los problemas concretos que enfrentan en su día a día, el retorno de la inversión es cero. La formación bonificada tiene sentido cuando la formación tiene sentido. Si no, es tiempo perdido que, además, podrías haber dedicado a otra cosa.
El caso de una PYME de Madrid que recuperó su inversión
Una empresa de consultoría de 18 personas en el barrio de Salamanca nos contactó en marzo de 2025. Habían intentado gestionar su crédito FUNDAE dos años seguidos y ambas veces fallaron en los plazos. El primer año, no comunicaron la formación con la antelación requerida. El segundo, no presentaron la documentación de finalización a tiempo. En total, dejaron caducar más de 3.000 euros de crédito.
Su situación era típica: un equipo de dirección de tres personas gestionando operaciones, ventas, administración y, cuando podían, formación. No tenían tiempo para aprenderse los plazos de FUNDAE. Y tampoco tenían claro qué formación necesitaba su equipo.
En Edubaa hicimos tres cosas. Primero, calculamos su crédito exacto: 2.840 euros. Segundo, diseñamos un plan de formación en habilidades blandas centrado en liderazgo, comunicación efectiva y gestión del tiempo para sus cinco responsables de equipo. Tercero, nos encargamos de toda la gestión de la bonificación FUNDAE: comunicación de inicio, seguimiento, documentación de finalización y aplicación de la bonificación en la Seguridad Social.
El coste total de la formación fue de 2.600 euros. La empresa recuperó el 100% a través de la bonificación. Y el beneficio intangible fue inmediato: dos responsables que habían pedido una entrevista externa en enero decidieron quedarse tras completar el curso. La formación les había dado herramientas concretas para gestionar mejor su equipo y se sintieron valorados por la inversión.
Qué formación priorizar según el tamaño de tu empresa
No todas las empresas necesitan lo mismo. Una microempresa de 3 personas no tiene los mismos retos que una pequeña empresa de 35. El crédito disponible tampoco es el mismo. Pero la lógica de priorización sí puede ser similar.
Si tienes entre 1 y 9 trabajadores, tu crédito es limitado pero garantizado: 420 euros como mínimo si tienes 1 a 5 empleados, y el 100% de tu cuota si tienes 6 a 9. Aquí la formación debe ser quirúrgica. No puedes abarcar todo. Elige una necesidad concreta que afecte al trabajo de mañana: Excel para la persona que gestiona los presupuestos, inglés profesional para el que atiende clientes internacionales, o inteligencia artificial aplicada para automatizar tareas repetitivas.
Si tienes entre 10 y 49 trabajadores, tu cobertura del 49% en 2024 dice que estás en el punto donde la formación empieza a ordenar el crecimiento. Empiezan a aparecer responsables, departamentos, turnos, clientes más exigentes y problemas de coordinación. Aquí la formación puede evitar que el crecimiento se convierta en desorden: liderazgo para responsables recién promocionados, comunicación interna para reducir malentendidos, gestión de proyectos para coordinar entregas, o herramientas digitales para que la información deje de estar dispersa.
Si tienes 50 o más trabajadores, tu cobertura ya debería estar por encima del 76%. Si no lo está, el problema no es el crédito. Es la planificación. Aquí la formación debe ser estratégica: programas anuales por departamento, itinerarios de desarrollo para perfiles clave, y formación que conecte directamente con los objetivos de negocio.
La cita que resume el momento
El Balance de Situación 2024 de FUNDAE deja una frase que debería colgarse en la pared de cualquier empresa: «Los cursos deben guardar relación con la actividad empresarial y estar dirigidos a satisfacer las necesidades de formación de las personas trabajadoras.» Suena a burocracia, pero es exactamente lo contrario. Es una invitación a dejar de hacer formación por hacer y empezar a hacer formación que resuelva algo real.
Calendario sencillo para no perder el crédito FUNDAE
Una forma práctica de evitar el problema es convertir FUNDAE en una rutina anual.
En enero o febrero, revisa el crédito disponible y las necesidades de la empresa.
En marzo, define dos o tres prioridades formativas.
Antes del 30 de junio, si tu empresa tiene menos de 50 trabajadores y no va a usar todo el crédito, marca la acumulación.
Entre abril y octubre, ejecuta las acciones principales.
En noviembre, revisa si queda crédito y si tiene sentido una acción corta.
En diciembre, evita improvisar salvo que la formación esté realmente clara y pueda gestionarse bien.
Este calendario no es obligatorio, pero evita la enfermedad más común: acordarse tarde.
La formación bonificada funciona mucho mejor cuando la empresa decide con tiempo. No porque FUNDAE sea imposible, sino porque formar personas requiere agenda, foco y mínimos administrativos.
Qué pasa si uso el crédito solo para no perderlo
Este es otro error habitual. La empresa no quiere perder el crédito y contrata cualquier formación que encaje en calendario. Formalmente parece una buena decisión. En la práctica puede ser una pérdida de tiempo.
Usar el crédito no debería ser el objetivo final. El objetivo es formar en algo útil. Si la formación no conecta con una necesidad real de la empresa, el crédito se habrá consumido, sí, pero el equipo no habrá mejorado de forma significativa.
La pregunta no es «qué curso podemos hacer con este crédito». La pregunta es «qué problema podemos resolver con este crédito».
Si la empresa tiene problemas de ventas, quizá necesite técnicas comerciales o negociación. Si tiene problemas de coordinación, comunicación o gestión de proyectos. Si tiene problemas de productividad, Excel, Power BI o inteligencia artificial. Si tiene problemas de retención, habilidades blandas, idiomas o desarrollo de managers. Si tiene problemas de servicio, atención al cliente.
Este cambio de pregunta transforma FUNDAE de trámite a herramienta.
Cómo empezar ahora sin complicarte la vida
Si llegas a este punto y piensas que todo esto suena bien pero no tienes tiempo para gestionarlo, estás en el mismo sitio que la mayoría de nuestros clientes antes de contactarnos. La buena noticia es que no necesitas un departamento de formación interno. Necesitas un partner que conozca tu sector, diseñe la formación a medida y gestione los trámites.
En Edubaa trabajamos con PYMES de Madrid y de toda España desde diciembre de 2023. Nuestro enfoque es simple: hacemos fácil lo difícil. Analizamos tu sector, tus puestos de trabajo y tus necesidades. Diseñamos un programa a medida. Y nos encargamos de la gestión completa de la bonificación FUNDAE, incluyendo la parte administrativa, para que la empresa solo tenga que decidir qué quiere formar y a quién. El coste de este servicio es un 10% de la cantidad recuperada, IVA no incluido.
Preguntas frecuentes sobre no usar el crédito FUNDAE
¿Qué pasa si no uso el crédito FUNDAE este año?
Normalmente pierdes la posibilidad de aplicarlo. No hay sanción por no usarlo, pero dejas pasar una ayuda anual para formar a tu plantilla mediante bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social. La excepción principal afecta a empresas de menos de 50 trabajadores que acumulen el crédito dentro de plazo.
¿Puedo guardar el crédito FUNDAE para el año que viene?
Solo en determinados casos. Las empresas de menos de 50 trabajadores pueden acumular el crédito no consumido para el ejercicio siguiente o los dos siguientes, pero deben marcar la casilla correspondiente en la aplicación antes del 30 de junio.
¿Qué pasa si soy una empresa de más de 50 trabajadores?
Si tienes 50 o más trabajadores, no puedes acumular el crédito no dispuesto por esta vía. Si no lo utilizas dentro del ejercicio correspondiente, pierdes la oportunidad de bonificar formación con ese crédito anual.
¿El crédito FUNDAE se cobra en dinero?
No. No es una transferencia directa a la empresa. Se hace efectivo mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, una vez realizada y comunicada correctamente la formación.
¿Puedo bonificar una formación que ya hice?
No si no se comunicó correctamente antes de su inicio. La formación bonificada requiere comunicar el inicio del grupo con antelación, realizar la formación, controlar participación, comunicar finalización y aplicar la bonificación dentro de plazo.
¿Con cuánta antelación hay que comunicar el inicio?
FUNDAE indica que el inicio del grupo formativo debe comunicarse como mínimo 2 días naturales antes de su fecha de comienzo. Además, si existe representación legal de las personas trabajadoras, debe informarse previamente según el procedimiento aplicable.
¿Hasta cuándo puedo aplicar la bonificación?
Después de comunicar la finalización del curso, la bonificación puede aplicarse en los recibos de liquidación de cotizaciones hasta la presentación del boletín del mes de diciembre del año en curso, siempre que se cumplan los requisitos.
¿Qué formación conviene hacer si queda poco tiempo?
Conviene elegir acciones cortas y prácticas: IA aplicada, Excel, comunicación, atención al cliente, técnicas de venta, gestión del tiempo, feedback para managers o inglés profesional intensivo. Lo importante es que resuelva una necesidad concreta.
¿Qué ocurre si reservo crédito pero luego tampoco lo uso?
Las cantidades no dispuestas en el último de los ejercicios de acumulación ya no podrán recuperarse para ejercicios futuros. Reservar crédito tiene sentido si va unido a un plan de formación, no si solo sirve para aplazar la decisión.
¿Cómo sé cuánto crédito tiene mi empresa?
Puedes consultarlo en la aplicación de FUNDAE o calcular una estimación con el simulador de crédito. Si no sabes interpretarlo, Edubaa puede ayudarte a revisar el crédito disponible y valorar qué formación encaja mejor.
¿Cómo puede ayudar Edubaa?
Edubaa ayuda a revisar el crédito, elegir una formación útil, organizar participantes, adaptar contenidos y gestionar la bonificación FUNDAE. El objetivo es que la formación no llegue tarde, no se elija por prisa y no se pierda por un fallo administrativo.
Conclusión: el crédito FUNDAE es tuyo. Perderlo es una elección.
Los datos de FUNDAE para 2024 son claros: 1.210 millones de euros asignados, 644,6 millones usados, 565,4 millones perdidos. Ocho de cada diez empresas no formaron. Y las que más sufren esa realidad son las PYMES, que tienen menos estructura, pero también más que ganar si deciden mover ficha.
En Madrid, donde la densidad empresarial es alta y la competencia feroz, dejar caducar el crédito FUNDAE no es solo un desperdicio económico. Es una decisión estratégica de renunciar a una herramienta que tus competidores sí están usando. La formación bonificada no es un privilegio de las grandes empresas. Es un derecho de todas las que cotizan a la Seguridad Social. Y usarlo bien puede marcar la diferencia entre crecer y quedarse estancado.
El crédito es tuyo. El talento de tu equipo, también. La diferencia está en si decides invertir en ambos.
Si no quieres que tu crédito FUNDAE se pierda este año, dinos qué necesitas y te damos una propuesta clara.
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